La elocuencia, la enseñanza, la fortaleza espiritual, la santidad y la autoridad que Pablo manifiesta en sus Cartas son verdaderamente extraordinarias, pero: ¿Cómo logró Pablo marcar una diferencia espiritual tan profunda y trascendente en la historia del cristianismo?
Sin duda, la respuesta comienza con su encuentro personal con Cristo, lo transformó radicalmente, y por ende lo fortaleció en su fe, redefiniendo por completo su manera de entender la realidad, paso de la Teoría de la Ley a la comprensión de Cristo . Pablo llegó a comprender, con la mente renovada, el corazón rendido y la vida entregada a Cristo, que aprender a contentarse en cualquier situación, posición o circunstancia era parte del propósito soberano de Dios para su crecimiento espiritual. Entendió que las pruebas, las privaciones, los éxitos y las abundancias tenían un mismo objetivo: moldearlo a la imagen de Cristo y así evitar que su mirada estuviera puesta en las cosas temporales de este mundo.
Por eso Él escribió: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Col. 3:1). Esta declaración refleja una visión cristiana perfecta: la cual es vivir en un mundo caído con los ojos puestos en la eternidad, y Pablo va más lejos, cuando añade: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:2). Pablo no solo define una visión cristiana, también define lo que se podría llamar: “la misión cristiana perfecta”: orientar cada pensamiento, decisión y propósito hacia aquello que glorifica a Dios y tiene valor eterno.
La vida de Pablo nos enseña que una auténtica transformación espiritual ocurre cuando Cristo deja de ser simplemente una doctrina, una letra, una teoría…para convertirse en el centro absoluto de nuestra existencia. Su mirada estaba en Cristo, su propósito era Cristo, y su esperanza era Cristo. Allí radica el secreto de la grandeza espiritual de este gran hombre, que se dejó utilizar por Dios, dejando el pecado de la insatisfacción humana fuera de su vida, y decidió estar en la satisfacción de vivir para y en Cristo.
Verdades bíblicas para compartir:
•D. Josh: Yo recalcaría un atributo de Dios: Dios es BUENO y podemos confiar porque Él nunca nos va a defraudar o hacer daño 🙂
•D. Vivi: Le diría que El Señor tiene un propósito en su vida y lo está cumpliendo a pesar de las circunstancias (y lo cumplirá por completo). Salmos 138:8.
La verdad bíblica que le compartiríamos a alguien para confiar en Jesús es:
Le diríamos que si Dios cuida de las aves, también cuidará de él. Mateo 6:24-33.
Nuestra experiencia buscando la satisfacción en Cristo nos ha enseñado que es un trabajo de todos los días y mucha intencionalidad. Es clave estar aferrado a La Palabra, la oración y la alabanza 🙂
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La elocuencia, la enseñanza, la fortaleza espiritual, la santidad y la autoridad que Pablo manifiesta en sus Cartas son verdaderamente extraordinarias, pero: ¿Cómo logró Pablo marcar una diferencia espiritual tan profunda y trascendente en la historia del cristianismo?
Sin duda, la respuesta comienza con su encuentro personal con Cristo, lo transformó radicalmente, y por ende lo fortaleció en su fe, redefiniendo por completo su manera de entender la realidad, paso de la Teoría de la Ley a la comprensión de Cristo . Pablo llegó a comprender, con la mente renovada, el corazón rendido y la vida entregada a Cristo, que aprender a contentarse en cualquier situación, posición o circunstancia era parte del propósito soberano de Dios para su crecimiento espiritual. Entendió que las pruebas, las privaciones, los éxitos y las abundancias tenían un mismo objetivo: moldearlo a la imagen de Cristo y así evitar que su mirada estuviera puesta en las cosas temporales de este mundo.
Por eso Él escribió: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Col. 3:1). Esta declaración refleja una visión cristiana perfecta: la cual es vivir en un mundo caído con los ojos puestos en la eternidad, y Pablo va más lejos, cuando añade: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:2). Pablo no solo define una visión cristiana, también define lo que se podría llamar: “la misión cristiana perfecta”: orientar cada pensamiento, decisión y propósito hacia aquello que glorifica a Dios y tiene valor eterno.
La vida de Pablo nos enseña que una auténtica transformación espiritual ocurre cuando Cristo deja de ser simplemente una doctrina, una letra, una teoría…para convertirse en el centro absoluto de nuestra existencia. Su mirada estaba en Cristo, su propósito era Cristo, y su esperanza era Cristo. Allí radica el secreto de la grandeza espiritual de este gran hombre, que se dejó utilizar por Dios, dejando el pecado de la insatisfacción humana fuera de su vida, y decidió estar en la satisfacción de vivir para y en Cristo.
Saludos y bendiciones.
Verdades bíblicas para compartir:
•D. Josh: Yo recalcaría un atributo de Dios: Dios es BUENO y podemos confiar porque Él nunca nos va a defraudar o hacer daño 🙂
•D. Vivi: Le diría que El Señor tiene un propósito en su vida y lo está cumpliendo a pesar de las circunstancias (y lo cumplirá por completo). Salmos 138:8.
La verdad bíblica que le compartiríamos a alguien para confiar en Jesús es:
Le diríamos que si Dios cuida de las aves, también cuidará de él. Mateo 6:24-33.
Salmos 121 ¡Nunca duerme el que nos cuida! Siempre está pendiente de nosotros.
Nuestra
Nuestra experiencia buscando la satisfacción en Cristo nos ha enseñado que es un trabajo de todos los días y mucha intencionalidad. Es clave estar aferrado a La Palabra, la oración y la alabanza 🙂
Día 3: Bueno no es fácil al comienzo, pero luego vemos que Dios sí tiene un plan!,